jueves, 25 de julio de 2013
VAQUERIA.
Vaquería.
Había
una vez un mundo de vacas carroñeras que le daban la espalda a la Vida. Tan
amargadas estaban las reses, que ni siquiera amamantaban a sus criaturas con
leche pura. Por sus ubres destilaban ponzoña amarga. A través de desafinados
mugidos, expresaban su desencanto de raza, su martirio vacuno. Sin alas ni
plumas coloridas, sin capacidad de trino, asestaban cornadas al prójimo.
PROJIMO.
Prójimo.
Había
una vez un pañuelo que servía para no llorar. Esto es extraño, porque es sabido
que todos los pañuelos han sido fabricados para enjugar lágrimas o sudor. Este
pañuelo fue bordado por una persona bondadosa que sufrió mucho. En él, bordó el
símbolo de una mano que señalaba lo inaudito e impostergable de “lo siguiente”.
No había margen de error. “Netx”, “après”, “suivant”, “prossimo”, “seguinte”,
“folgend”. Si alguien debía llorar, que fuera el Otro.
martes, 23 de julio de 2013
TERRORISMO INICIATICO.
Terrorismo iniciático.
Había
una vez una celebración con champaña y gorritos de fiesta. Se instauró en el
mundo el Aniversario de la Instauración del propio mundo humano. Todos
confiaron en la selección apresurada de la fecha y brindaron por el nacimiento
del globo y su raza pensante… La alegría era engañosa: de un momento a otro el
ruido de los corchos de la champaña podía sustituirse por explosivos.
LAGRIMAS.
Lágrimas.
Había
una vez un novelista checo residente en París que descubrió que las lágrimas adquirieron
rápidamente connotación de valor. Y bajo esta premisa “todo el mundo quería sentir”.
Y no sólo sentir, sino ostentar a través de revelar emociones y sentimientos. A
partir de ahí, la humanidad se preocupó más por el signo “lágrima” como referente
y significante, que por la idea misma de dolor por el Otro.
GRAN SEÑOR.
Gran Señor.
Había
una vez un vagabundo que trotaba en un monopatín. Se desplazaba magnífico por
calles, plazas y callejuelas y le cobraba cuotas al viento. La noche le
regalaba un techo de estrellas y a veces reposaba junto a las márgenes de un
río contaminado. Las sobras de comida de las franquicias le servían de sustento
y a veces veía programas de TV en las vidrieras y escaparates de las tiendas
departamentales. Era feliz, pues le hacía el juego al sistema.
LA LUPA GLOBAL.
La
lupa global.
Había una vez un Ojo que todo lo ve,
lo vio, lo veía y lo verá. El ojo tuvo, tiene y tendrá el poder que cada quien
le dé, le dio y le dará. Como ese ojo adquiere vitalicio poder, la represión es
su aliada y así, como el fin justifica los medios… y, en país de ciegos el
tuerto es rey… el ojo fue el Gran Ojo para vigilar y castigar: ¿lo ven…?
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