martes, 23 de julio de 2013

GRAN SEÑOR.

Gran Señor.

Había una vez un vagabundo que trotaba en un monopatín. Se desplazaba magnífico por calles, plazas y callejuelas y le cobraba cuotas al viento. La noche le regalaba un techo de estrellas y a veces reposaba junto a las márgenes de un río contaminado. Las sobras de comida de las franquicias le servían de sustento y a veces veía programas de TV en las vidrieras y escaparates de las tiendas departamentales. Era feliz, pues le hacía el juego al sistema. 

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