Caca
y oro.
Había
una vez un planeta que se había endeudado consigo mismo. Esto puede resultar
extraño, pues lo sensato es que se endeude con otro planeta del orbe. La deuda
externa de sus naciones rebasó la cifra de cualquier préstamo o de cualquier
posibilidad real de devolución… Un saco de oro significaba ya una montaña
colosal de oro, de modo que todo “adquirió connotación de valor”, incluso la
caca.

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