Terrorismo iniciático.
Había
una vez una celebración con champaña y gorritos de fiesta. Se instauró en el
mundo el Aniversario de la Instauración del propio mundo humano. Todos
confiaron en la selección apresurada de la fecha y brindaron por el nacimiento
del globo y su raza pensante… La alegría era engañosa: de un momento a otro el
ruido de los corchos de la champaña podía sustituirse por explosivos.

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