Lágrimas.
Había
una vez un novelista checo residente en París que descubrió que las lágrimas adquirieron
rápidamente connotación de valor. Y bajo esta premisa “todo el mundo quería sentir”.
Y no sólo sentir, sino ostentar a través de revelar emociones y sentimientos. A
partir de ahí, la humanidad se preocupó más por el signo “lágrima” como referente
y significante, que por la idea misma de dolor por el Otro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario